Parque José L Damas. UCV - Facultad de Agronomía

Parque José L Damas. UCV - Facultad de Agronomía

martes, 30 de abril de 2019

BIENVENIDO MES DE MAYO


Jesús Pérez P

Para nosotros, los ingenieros agrónomos y, en general, para los productores del campo, mayo debe ser considerado como nuestro mes representativo, por cuanto en él se inician las lluvias y, por ende, el inicio de las siembras de los principales rubros en todo el país, en especial, los cereales. Ya de por sí, celebramos el Día del Ingeniero Agrónomo el 7 de mayo.

Nuestra fundación “José L. Damas” reúne a un importante número de integrantes de la Promoción de Ingenieros Agrónomos José L. Damas, que sobrepasa los 56 años de amistad y compañerismo; sin embargo, seguro estoy, que desconocemos muchos de los eventos que han marcado sus vidas. Contando con un boletín informativo mensual, propongo, que se abra una sección en la cual los miembros de la Fundación puedan expresar vivencias y anécdotas personales que consideren de interés.

En mi caso particular, compartiré con ustedes, eventos que me han ocurrido en los últimos 55 años y todos durante el mes de mayo.

Mayo 1963. Feliz, por el inicio del 2° semestre de la carrera y “liso”, al igual que muchos de ustedes.

Mayo 1966. Conocí en CEPROARAGUA a la Sta. Sulma Amair, quien acompañaba a la familia del colega Nelson Pérez Pérez (QEPD), de quien, en la facultad, muchos creían que era mi hermano. Contraería nupcias con Sulma en agosto de 1968.

Mayo 1, de 1968. Visita, con el colega Pedro Juan Rodriguez, al Sistema de Riego Rio Guárico, como primer día de trabajo como profesional.

Mayo 23, 1968. Acto de grado de la Promoción de Ingenieros Agrónomos José L. Damas, y entrega del parque José L. Damas a las autoridades de la UCV-Facultad de Agronomía.

Mayo 4, 1976. Nacimiento en Maracay de mi hija Karina Elizabeth, hoy Ing° Químico residenciada en Barcelona, España.

Mayo de 1981. Permiso del MARNR para formar parte del Comité Organizador de los Juegos Bolivarianos en Barquisimeto en calidad de Gerente de Alimentación.

Mayo 7, 1987. Inicio de labores como Gerente Agrícola en JUCONASA-Cabudare (Yukery), bajo la coordinación del colega Germán Briceño.

Mayo 23, 1999. Acto de grado de ingeniero químico, egresada del Politécnico Antonio Jose de Sucre, de mi hija Karina Elizabeth, con la 2da mejor nota de la promoción.

Mayo 23, 2006. Nacimiento en Puerto Ordaz de mi nieta Camila Andrea, hija de Karina.


Además de esos eventos de carácter laboral y social, en el transcurso de esos años, hubo dos (2) eventos que pudieron haber sido trágicos debido a su magnitud; pero, gracias a Dios, hoy tengo la fortuna de poder contarlos.

Mayo 05, 2005. Accidente vial en la vía Barquisimeto-Duaca. Todo ocurrió en viaje de regreso hacia Barquisimeto en compañía de mi hijo Jesús Ricardo, quien manejaba un Accen, modelo 2005. En dirección Barquisimeto-Duaca, frente a la fábrica de cemento, existe un distribuidor a nivel para la entrada de vehículos y gandolas a la cementera, con un semáforo y luces preventivas de aproximación. Nosotros veníamos a exceso de velocidad en el momento en que una gandola comenzó a atravesar la vía y a pesar del intento de frenar no se logró y le llegamos a la gandola, incrustándose el carro hasta el nivel del parabrisas bajo la plataforma de la gandola, con la suerte de que el impacto fue exactamente delante del cajón del caucho de repuesto y el mismo enderezo nuestra posición quedando al final paralelos a la gandola.

Como resultado, el seguro dio pérdida total del vehículo. En cuanto a nosotros, los daños fueron mínimos, sin heridas que lamentar, pero moral y psicológicamente afectados. Demás está decir, que los últimos 20 o 30 metros (uno o dos segundos) en esa situación de terror, en lo único que se piensa es en el final. Honestamente, no puedo decir quien fue más imprudente, si mi hijo o el conductor de la gandola, ya que, si bien íbamos muy rápido, el semáforo estaba intermitente y había muy poco tráfico.

Mayo 18, 2008. Accidente en Avioneta. El 18 de mayo de 2.008, en viaje en avioneta de Barquisimeto a Puerto Ordaz, en compañía de mi yerno Ing° Aeronáutico Pablo Pimentel (piloto), para celebrar, en Puerto. Ordaz, el cumpleaños de mi nieta Camila Andrea y los aniversarios de graduación de mi hija Karina y del mío (todos el 23 de mayo). Luego de unas horas de vuelo y a la altitud de 10.000 pies se observó fuertes lluvias y tormenta eléctrica hacia la zona de Puerto Ordaz, por lo que mi yerno decidió que lo aconsejable era aterrizar en un aeropuerto al sur del estado Anzoátegui, esperar que pasara la lluvia y luego continuar el viaje. Durante el tiempo de espera en el aeropuerto la lluvia fue intensa. Aproximadamente a las 5 y 45 pm. iniciamos nuevamente el vuelo y minutos más tarde mi yerno le comunicaba a la Torre de Control nuestra posición, que teníamos problemas con ambos motores y que perdíamos altura. Por mi posición, en el asiento del copiloto, pude observar que volábamos paralelo a la autopista que comunica con el puente nuevo sobre el Río Orinoco y se lo dije al piloto, quien inició un viraje para intentar aterrizar sobre la autopista, a sabiendas de lo peligroso que eso representaba. Volábamos sobre la siembra de pinos y la pérdida de altura era grande, con el inconveniente de que no ves el suelo debajo de la avioneta y, por lo tanto, no ves a que altura estás de los pinos La avioneta planeó sobre los pinos, por su flexibilidad, hasta que nos detuvo un árbol y ahí caímos aparatosamente, el motor delantero quedó 1/2 metro enterrado.

Ambos tuvimos fracturas en la columna. La fractura de la vértebra de mi yerno le intervino la médula y quedó con parálisis por debajo de la cintura. En mi caso la fractura no intervino la médula y pude salir del avión. El accidente ocurrió a las 5 y 55 pm. Orientado por lo visto desde el aire y, a pasar de lo denso de la vegetación, con mucha dificultad caminé y encontré la autopista, llamé a mis hijos y les dije lo ocurrido. Tuvimos la ayuda de una comisión de la G N y bomberos que entraron al bosque a las 7 pm y salieron a las 9 pm sin hallar la avioneta, ya que habían utilizado los cortafuegos. Entraron de nuevo y la hallaron a las 10 pm. El traslado a Puerto Ordáz fue muy doloroso por cuanto lo hicimos en la plataforma de un camión, llegando a Puerto Ordáz a la 1 am. Ambos fuimos operados de la columna con refuerzos de barras y clavos de Titanio. Mi yerno aún permanece en silla de ruedas y yo con algunas limitaciones de movimiento, pero sin dependencia.

En los dos accidentes, considero, estuvimos muy cerca de no poderlos contar y hoy y siempre doy gracias a Dios por permitirnos continuar nuestros caminos. Nací el 15 de octubre de 1942, pero he vuelto renacer el 05 de mayo de 2005 y el 18 de mayo de 2008, por lo que debo agradecer a Dios y celebrar en tres oportunidades.

sábado, 6 de abril de 2019

Boletín El Corocillo, Año 7, Número 04 Abril


Contenido del Boletín El Corocillo, Año 7 Número 04 - Abril:
  • Efemérides de abril
  • Breves
  • Nuestros frutos
  • In Memoriam: Jaime Henao Jaramillo (1912-2002), por Cesar Mendoza de Armas
  • Julio Navas Alvarez, por Héctor Herrera H.
  • Ciencia y Humanidad, por Ariel Alvarez C.
  • Tema de Tertulia: Las Películas-El Cine Venezolano, por Julio Viera D.
  • En Una Nota: Estamos en Salsa, por Pedro García M.
El boletín puede ser descargado aquí        

viernes, 5 de abril de 2019

TEMA DE TERTULIA Las Películas - El Cine Venezolano

Julio Viera D


En esta cuarta entrega, seguiré con la sección de las películas; pero en esta oportunidad me referiré a las películas venezolanas. En la entrega anterior quise empezar con las películas latinoamericanas porque, particularmente Argentina y México, tuvieron mucha influencia en el inicio del cine en nuestro país. 

Yo creo que en Venezuela el cine tuvo cinco comienzos. Los tres primeros duraron poco tiempo, en el cuarto es cuando hay un verdadero arranque y, en el quinto, logra consolidarse. Veamos algunos detalles de esos comienzos. 

El primero, en la década del 40, fue un comienzo tímido, se basó principalmente en co-producciones con países como Argentina. 

“La Balandra Isabel Llegó Esta Tarde”, Premio de Fotografía en Cannes 1951, es el ejemplo más conocido. Basada en un cuento del escritor venezolano Guillermo Meneses, fue protagonizada por los actores argentinos Virginia Luque y Arturo de Córdova; entre los venezolanos se destacaron Tomás Henríquez y el niño Néstor Zavarce. 

En el segundo comienzo, década del 50, se empiezan a realizar películas con personal venezolano principalmente. “Araya” es la más conocida de esta etapa, su directora, Margot Benacerrat, fue premiada en Cannes en 1959. En esa década, Rómulo Gallegos estaba en México y asesoró la filmación de dos de sus novelas: “Doña Bárbara”, con María Felix, y “Canaima”, con Jorge Negrete. 

En el tercer comienzo, ya en los 60, Román Chalbaud ofrece su primera producción “Caín Adolescente”, protagonizada por Carlota Ureta Zamorano, Edgar Jiménez, Orángel Delfín y Milagros de Valle. 

Continúan las coproducciones con México, “Yo y Las Mujeres”, con Amador Bendayán), fue una de ellas. En otras aparecieron algunos cantantes como Alfredo Sadel y Adilia Castillo. A finales de los sesenta, Joselo protagoniza “El Raspao”, basado en un cuento de José Izquierdo. 

Hacia 1970, la llegada de un director mexicano, Mauricio Walerstein, va a colaborar con el cuarto comienzo. Él dirigió la versión cinematográfica de la novela “Cuando Quiero Llorar no Lloro” de Miguel Otero Silva. Este comienzo fue apoyado por el gobierno a través de FONCINE, con el cual se logró un ciclo largo (tres décadas) y la aparición de varios directores nuevos, entre los que se pueden mencionar: Luis Alberto Lamata, “Desnudo con Naranjas”; Alfredo Anzola, “Coctel de Camarones en el Día de la Secretaria”; Carlos Oteyza, “La Voz del Corazón”; Solveig Hoogesteijn, “Acosada”; César Bolívar, “Domingo de Resurrección”; y Alberto Arvelo, “Una Vida y Dos Mandados” (Fig. 5). Una que me gustó y no la llegué a ver en cartelera fue “Pluma de Arcángel” (Fig. 6), de Luis Manzo, sobre un cuento de Arturo Uslar Pietri. 
La Fundación de la Villa del Cine, más o menos en el 2000, permitió un quinto comienzo, el cual coincide lamentablemente con el inicio de la decadencia de Román Chalbaud que, debido a su simpatía con el gobierno, comienza a dirigir películas por encargo como “El Caracazo” y “Ezequiel Zamora”. Varios films de este ciclo han resultado muy exitosos como “Habana Eva” de Fina Torres (Fig. 7), “Azul y no Tan Rosa” de Miguel Ferrari (Fig. 8) y “Papita, Maní, Tostón” de Luis Carlos Hueck (Fig. 9) 



A pesar de la influencia de Argentina y México, el cine venezolano no siguió la tendencia de costumbristas, comedias y dramas. En “La Balandra Isabel Llegó Esta Tarde” y “Araya” se muestran algo de las costumbres de la gente de la costa pero es porque se trata del escenario 

En la primera, también se muestra algo de los bailes de tambor, igual que en alguna que otra película, pero no se ha destacado. 

Sobre la música llanera, que es la más representativa del país, creo que se ha mostrado poco. Recuerdo que en la versión mexicana de “Doña Bárbara”, se presenta un grupo con arpa tocada a la manera veracruzana que, a mi parecer, desentona. Sobre los otros dos géneros, ha sucedido algo muy venezolano, los mezclan. De esta manera, en el desarrollo de la película, el espectador puede reír y llorar. A José Ignacio Cabrujas (QEPD) le gustaba escribir libretos de esta forma, por ejemplo: “Homicidio Culposo” y “Amaneció de Golpe”. 

Se ha dicho con frecuencia que las películas venezolanas ofrecen mucha violencia y dicen muchas groserías y que por eso no tienen mucho público. No me parece un buen argumento porque Venezuela, lamentablemente, es un país violento y se dicen groserías hasta sin necesidad; además películas muy taquilleras, como “Soy Un Delincuente”, I y II, de Clemente de La Cerda, han sido las que han tenido más público. También se puede agregar que el cine norteamericano ofrece muchas películas que se caracterizan por esas dos razones (las groserías no se entienden porque no salen en los subtítulos o no las traducen). 

¿Cuál es la verdadera razón por la que a los venezolanos no les gustan sus películas? es difícil de establecer; sin embargo, a través del tiempo, se han ofrecido otros temas y varios de ellos han sido bien recibidos. Román Chalbaud ha tocado el tema del submundo de los bares, la prostitución, las drogas y ha tenido bastante éxito, como por ejemplo: “La Gata Borracha”. La guerrilla urbana, que una vez fue un problema importante, ha sido tema de “Cuando Quiero Llorar No Lloro” y de “País Portátil”, de Iván Feo (Fig. 10). Otro tema, los sucesos nacionales, también ha sido considerado, “Cangrejo I”, el caso del Padre Biagi, “Cangrejo II”. el secuestro del niño Vega, y “El Atentado”, la muerte del abogado Carmona. Incluso el tema romántico, “Oriana”, de Fina Torres, por ejemplo, ha sido ofrecido. Algunas de estas películas han logrado vencer el problema de poca taquilla. 

En los últimos años se había logrado estabilizar una buena producción anual de películas, de 3 o 4, pero en los dos pasados parece que ha vuelto a bajar. 

En la próxima entrega trataremos el Cine Norteamericano.


domingo, 31 de marzo de 2019

EN UNA NOTA: Estamos en Salsa

Pedro García M

Este sugestivo título de esta nueva entrega no tiene nada que ver con la crisis política, ni la de los servicios públicos que nos tienen acorralados. En esta ocasión conversaremos sobre lo que fue un fenómeno musical de la década de los 70, que muchos tuvimos la oportunidad de vivir cuando estábamos pasando por el liceo y la universidad; conversaremos sobre el boom de LA SALSA.

Tal y como acertadamente lo expresa Cesar Miguel Rondón en su obra: “El Libro de la Salsa, Crónica de la Música del Caribe Urbano (1980-2005)”, “la salsa no es un ritmo y tampoco es un simple estilo para enfrentar un ritmo definido. La salsa es una forma abierta capaz de representar la totalidad de tendencias que se reúne en la circunstancia del caribe urbano de hoy; el barrio sigue siendo la marca definitiva”. 

La “Salsa” es algo más que música cubana vieja y es mucho más que un cliché comercial y que un estilo para arreglar la música. Para César Miguel Rondón, esta música nace a partir de la fusión de ritmos caribeños como el son, la charanga, la pachanga, el mambo, el chá-chá-chá y el jazz, géneros que provienen, en su mayoría, de Cuba, considerada la meca de la música latina. 

No hay dudas que la “Salsa” enriqueció con nuevos arreglos, sonoridades, cantantes y agrupaciones musicales diversas, desde sextetos hasta big bands, a la música cubana, a la música del caribe. Esta amalgama de estilos musicales ha sido objeto de cuestionamientos mezquinos y de un puritanismo musical por parte de músicos y críticos ortodoxos que no reconocen su valor cultural y su contexto sociológico: el barrio, su gente, su cotidianidad y sus valores. Por ejemplo, iconos de la música afrocaribeña como Eddie Palmieri e incluso músicos cubanos la descalificaban; para muchos, era música cubana con sonido puertorriqueño y neoyorquino. 

A pesar de estas posiciones poco favorables, somos muchos más los que la valoramos como un sólido fenómeno cultural, como parte de nuestra cultura, a la cual se le debe la difusión, internacionalización y la inmortalidad de la música caribeña que se parió no solo en Cuba, sino en muchos países del caribe. 

Existen muchas hipótesis acerca de la creación del término “Salsa”, una de ellas es que nació en Cuba, alegando ser el creador Ignacio Piñeiro y su disco “Échale salsita”; otra es que nació en Venezuela a través de Federico y su Combo con el disco “Llegó la Salsa”; pero, la versión más aceptada es que fue a través de la voz del locutor Phidias Danilo Escalona, al llamar así a su programa radial “La Hora de la Salsa”, transmitido diariamente por la emisora Radiodifusora Venezuela a las 12 m. El nombre fue aceptado de forma definitiva cuando la Fania hace su película que titula “Salsa” (Rondón, 2007).

La “Salsa” surge como un boom musical en los años 70 en la ciudad de Nueva York, como respuesta del inmigrante latinoamericano ante la avasallante cultura que lo rodeaba, de exaltar sus raíces en cualquier lugar; pero, sobre todo, a no dejarse invadir por una cultura que no le era tan familiar. Así, llegó como una música de protesta que narraba el día a día de una sociedad, sus penas y alegrías. Las líricas de la “Salsa” hablaban de las vivencias del barrio, de aquella continua lucha de mantener viva la cultura latinoamericana, de los cambios y la violencia que se experimentaba; reflejaban la realidad que no sólo se padecía en barrio latino de Nueva York, sino también en cualquier barrio de Puerto Rico, Venezuela, Colombia, República Dominicana, etc. La música salió del barrio para ellos y para el mundo, y así, la “Salsa” llegó a países que se identificaron de inmediato con los temas que conformaban su variado repertorio. 

Algunos autores señalan como un elemento fundamental en el surgimiento de la “Salsa” el papel de los músicos puertorriqueños y su cultura, tanto en la isla de Puerto Rico como en su diáspora neoyorquina que, aunque minoría, era numéricamente muy superior a cualquier asentamiento latinoamericano.

La “Salsa” fue consolidada como un éxito comercial en la ciudad de Nueva York en la década de 1960 por músicos de origen caribeño (cubanos, puertorriqueños, venezolanos, colombianos y dominicanos) e inclusive de origen estadounidense, aunque sus raíces se remontan a décadas anteriores en países del Gran Caribe. 


El músico Eduardo Morales define la “Salsa” como “un nuevo giro de los ritmos tradicionales al son de la música cubana y la voz cultural de una nueva generación, una representación de la identidad cubana e hispana en Nueva York”.

Por su parte, Willie Colón definió la “Salsa” como “la suma armónica de toda la cultura latina”. La palabra “Salsa” para designar la música hecha por los «latinos» en Estados Unidos, comenzó a usarse en las calles de Nueva York a finales de los años 1960 y principios de los 1970 y se expandió a partir de los finales de los años 1970.

El sello disquero Fania Records le dio el espaldarazo definitivo a la “Salsa” al grabar y distribuir los discos de la gran mayoría de las estrellas salseras de los años 1970, entre los que destacaban músicos y cantantes de la talla de: Ray Barreto, Willie Colón, Johnny Pacheco, Rubén Blades, Héctor Lavoe, Ismael Miranda, Cheo Feliciano, Ricardo Ray y Bobby Cruz, y artistas invitados como Tito Puente, Celia Cruz, y Eddie Palmieri, entre otros. 

El 26 de agosto de 1971 se puso en escena un concierto en el salón de baile Cheetah, donde se estableció la Salsa como marca. Se produjo un documental del concierto en el Cheetah, “Nuestra Cosa Latina”. 

La “Salsa” no fue un movimiento que se destacara por tener pocos exponentes, al contrario, su proliferación artística se hizo más extensa a medida que fue evolucionando. Nuevos instrumentos y nuevos métodos y formas fueron adaptados a la “Salsa”. Nuevos estilos aparecieron como las canciones de amor de la “Salsa Romántica”, posiblemente el más pobre y cuestionado de los productos y que, para muchos melómanos, se distinguió de la “Salsa Dura”. 

La “Salsa” ha sido a través del tiempo enriquecida y consolidada con otros géneros de música popular como el rock, el rap, el ska, la bachata, el bolero, la cumbia, el bossa nova y hasta con las famosas rancheras mexicanas; no obstante, su esencia, su raíz principal es el son cubano; mientras tanto, la salsa se convirtió en parte importante de la escena musical de Cuba, Puerto Rico, Colombia, República Dominicana, Venezuela, Panamá y lugares tan lejanos como Japón. 

Con la llegada del siglo XXI, la “Salsa” se ha convertido en una de las formas más importantes de la música popular en el mundo.

Como no existe música sin sus creadores e intérpretes, de ellos hablaremos en la próxima entrega. ¡¡¡Llegó la Luz!!! Hasta la próxima

miércoles, 27 de febrero de 2019

In Memoriam: Cristóbal Navarrete Sánchez

Cesar Mendoza De Armas 

Cristóbal Navarrete Sanchez nació en Barranquilla, Departamento del Atlántico, el 18 de octubre de 1923. Se graduó de bachiller en 1944, en ese momento se le despierta la inquietud por conocer la agricultura de su país natal. Esa vocación lo lleva a ingresar el 17 de enero de 1945 a la Facultad Nacional de Agronomía de la Universidad Nacional de Colombia, Sede de Medellín, donde en 1949 obtuvo el título de Ingeniero Agrónomo. Es importante destacar que Navarrete Sanchez, se distinguió como estudiante en todos los sentidos, fueran estos teóricos o prácticos.

Inicia su actividad profesional como extensionista agrícola en café en los Departamentos de Caldas, Risaralda, Quindio y Antioquia; posteriormente, realizó estudios de posgrado de MSc y PhD en el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas de Costa Rica (IICA) y en la Iowa State University de los Estados Unidos de América, respectivamente. En ambas instituciones orienta sus estudios hacia la Botánica y la Fisiología Vegetal, siguiendo las líneas de investigación establecidas por el científico botánico holandés Frits Warmolt Went (1903-1990), referidas a las hormonas vegetales y por las diseñadas por e l científico norte americano Charles Warren Thornthwaite (1899-1963), relacionadas con la evapotranspiración potencial de los cultivos agrícolas, las cuales orientaron todo lo correspondiente con el riego y la identificación agroclimática

La formación técnico-científica adquirida por Navarrete Sanchez, determina que entre 1959 y 1960, el entonces Decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela en Maracay, Dr. Pompeyo Ríos, lo vincule como docente investigador responsable de las cátedras de Fisiología I y II, allí alcanza el escalafón de Profesor Titular con dedicación exclusiva. Durante su vida profesional académica en Venezuela, la cual duró por más de veinte años, tuvo la ocasión de capacitar, formar y orientar a los estudiantes de unas 20 promociones de Ingenieros Agrónomos, en las áreas del conocimiento afines a la Botánica y la Fisiología Vegetal, quien escribe este in memorian, fue su alumno en 1961, habiendo adquirido un cúmulo de conocimientos impartidos por él, que le permitió escribir el libro titulado “La Agroclimatología su Importancia en el desarrollo Agrícola”, publicado en 1982.

Así mismo, Navarrete Sanchez, además de docente investigador en las cátedras de Fisiología Vegetal I y II, fue Jefe del Departamento de Botánica de la Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela. Por otra parte, formó y guio a la primera generación de fitofisiólogos venezolanos, la cual estaba integrada por Ganímedes Cabrera, Luciano Sgambatti†, Carmen Celeste Mendoza, Pedro Flores y Joscelyn Ascencio. Igualmente estableció líneas de investigación en cultivos de gran importancia como cacao, café, caña de azúcar, raíces y tubérculos, todavía vigentes en dicha universidad. Se destacan dos investigaciones publicadas de las muchas que realizó: “Los Principios del Análisis Foliar” y “Evapotranspiración de la Caña de Azúcar en Venezuela”. Durante sus años sabáticos, fue asesor de la FAO en Brasil y Nigeria. Se jubiló en 1981.

El equipo de estudiantes de Navarrete Sanchez, en la Facultad Nacional de Agronomía de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín, lo integraron Climaco Cassalett Dávila y Salomón Alfaro Polanco, distinguidos Ingenieros Agrónomos colombianos, quienes se han destacado en el desarrollo de los cultivos de la caña de azúcar y de las leguminosas en el país. El profesor Navarrete Sánchez fue distinguido ciudadano Colombo-Venezolano, costeño y paisa ejemplar, que vivió en Venezuela ininterrumpidamente desde 1959 hasta su muerte, la cual ocurrió en la ciudad de Maracay, en el 2002. Dejó como herencia a este país, sus conocimientos técnicos, científicos, su ética, su cortesía y trato cordial.