Parque José L Damas. UCV - Facultad de Agronomía

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viernes, 8 de enero de 2016

DESTELLOS DE LA MEMORIA. Parte II


Ing° Agr° Julio Viera Diaz
Tiempos de Puñal

Al principio no tuve muchos conocidos en el barrio porque pasaba todo el día en la universidad, donde hacía mis tres comidas en el comedor y regresaba al barrio de 7-8 de la noche (incluso los sábados), de tal manera que no tenía mucho tiempo para socializar. Además, quería aprobar las seis (6) materias, me volví un verdadero puñal. Al mediodía descasaba en la residencia de la Facultad, en el cuarto de Jorge Valery (QEPD), donde conocí a Aquiles Tedesco. Con Jorge mantenía un negocio favorable para mí, él conseguía tiques del comedor y me los vendía a 6 por el precio de 5. Otro negocio que me ayudaba era la venta de pantalones de caqui, marca Ruxton, y bluyines marca Lee. Guzmán Alvarado me daba Bs 5 por cada pieza que le vendía. La mensualidad que recibía de mi papá (QEPD) me alcanzaba estrictamente para comida y alojamiento, de tal manera que con esos ingresos extras podía darme algunos gustos como ir eventualmente al cine y, más ocasionalmente, compartir algunas bebidas con mis amigos.

Mi primer semestre transcurrió relativamente sin problemas. La asignatura que me costó más fue Física Aplicada. En Química General, mi mayor dificultad fueron las prácticas porque después de un inconveniente con mi compañero de laboratorio, tuve que seguir realizando los experimentos solo. Sin embargo, los hice todos, incluidas la sopa y la súper-sopa. Leer artículo completo

miércoles, 2 de diciembre de 2015

DESTELLOS DE LA MEMORIA. PARTE I

Julio Viera Diaz

Hay momentos en la vida que dejan marcas muy importantes y, en muchos casos, cambian por completo nuestro rumbo. Esa es la situación que se le presenta a un joven que deja una ciudad para continuar estudiando en otra. Sobre todo, el primer año causa mucho impacto porque incluye varios procesos novedosos como la búsqueda de residencia, la aparición de acompañantes, formas diferentes de estudio y diversas maneras de entretenimiento. Una breve mirada de lo que viví en ese tiempo es lo que trataré de contar en lo párrafos siguientes. 


I. Inscripción en la Facultad de Agronomía 

Este proceso tuvo 3 etapas: en la primera, se entregaban los documentos en Caracas, creo que fue en septiembre de 1962, como era menor de edad tuve que ir con mi papá (QEPD). La segunda, en Maracay, entre octubre y noviembre del mismo año. Vine con un amigo y nos tocó caminar bastante. Como no conocíamos la ciudad, empezamos a preguntar y, aunque pasamos por la parada de los carros que iban para El Limón, nos fuimos caminando por la Av. 19 de Abril. La avenida de la entrada al Núcleo de la UCV nos impresionó mucho por la presencia de unos árboles que no conocíamos (los llamaban flamboyanes), estaban en floración y mostraban pétalos de un anaranjado muy intenso. En esta oportunidad entregué algunos documentos en Control de Estudios y en la Organización de Bienestar Estudiantil (OBE). Acá en OBE me atendieron muy bien y me dijeron que por mis notas de bachillerato yo podía optar a una beca y a un cupo en la residencia estudiantil.

II. Llegada a Maracay 

Mudarse a otra ciudad es como iniciar una nueva vida; eso pensaba yo cuando trataba de dormir la noche del sábado 5 de enero de 1963. Esa noche, algunos familiares y amigos se reunieron en mi casa para ofrecerme una sencilla despedida. La pasé muy bien, aunque de mi mente no se apartaba la idea de que al día siguiente iba a dormir en Maracay. Aparte de la visita que hice para la inscripción, mi recuerdo de esa ciudad era muy vago. Había pasado vacaciones en Valencia y Caracas y la atravesábamos pero nunca nos deteníamos allá. Al día siguiente, salimos de Barquisimeto, como a las 10 am, en un autobús que entraba a casi todos los pueblos intermedios; el viaje duró como 7 horas. En ese tiempo no existían las autopistas de Barquisimeto a Urama y de El Palito a Valencia. Casi a las 5 pm, me baje del autobús en el Terminal ARC que quedaba en un pasaje entre la Av. 101, Santos Michelena, y la Calle 101, Soublette. Leer artículo completo siguiendo el vínculo