Parque José L Damas. UCV - Facultad de Agronomía

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martes, 4 de octubre de 2016

Un Modelo Agrícola y los Sistemas Suelo-Planta-Clima

Ing° Pedro Raul Solorzano P

Es por todos conocido que la agricultura venezolana atraviesa por una crisis sin precedentes, por lo que para intentar superar la carestía de los alimentos básicos necesarios para cubrir las necesidades de la población, la producción agrícola tiene que ser recuperada. A pesar de todo esto, en Venezuela hace mucho tiempo que dejamos la agricultura de subsistencia y tenemos una agricultura moderna, gracias entre otros, a los centros de investigación y a un buen número de agricultores de avanzada que han estado pendientes de los últimos adelantos para mejorar esta actividad. Por supuesto, estos años de indolencia e ignorancia por parte de los gobernantes, han deteriorado ese modelo que tenemos que actualizar de manera generalizada. Cualquier camino que se tome en ese sentido, cualquier modelo agrícola que se intente establecer para el país, tiene que basarse sobre el cabal conocimiento de los diferentes sistemas suelo-planta-clima de nuestras regiones agrícolas y cómo manejarlos adecuadamente para obtener la mayor productividad posible de dichos sistemas. Todo ese esfuerzo acompañado de políticas agrícolas que abarquen aspectos sociales, económicos y geopolíticos. 

¿Qué es un sistema suelo-planta-clima? Es una aproximación donde concurre una serie de factores de suelo y de clima que pueden afectar el crecimiento de las plantas. El crecimiento de una planta no puede considerarse en una forma aislada, ya que el mismo va a depender tanto de sus características propias, determinadas por su código genético, como de los factores externos de suelo y clima predominantes en un momento y un lugar determinados. Se debe considerar entonces el crecimiento como una resultante de las interacciones que ocurren dentro del sistema suelo-planta-clima, donde concurre un cuarto factor que es el manejo que se le pueda brindar a esos factores, con el objeto de lograr las mejores condiciones para el desarrollo de las plantas.

En agricultura, nuestro fin primordial es lograr los mayores rendimientos y beneficios de un cultivo, lo cual va a depender de que las plantas se puedan desarrollar normalmente, y para lograrlo, es necesario conocer los factores que afectan su crecimiento. La planta es un producto de su constitución genética y el ambiente que la rodea. El patrón genético es fijo para una planta dada y determina su potencial para un máximo crecimiento en medio de un ambiente favorable. Por esto, se puede decir que el crecimiento de la planta es una función de los factores ambientales o factores de crecimiento externos, los cuales pueden ser considerados como variables y cuya magnitud y combinación determinarán el crecimiento que pueda alcanzar dicha planta. Simbólicamente, esto puede ser expresado de la siguiente manera:
 
C = f(X1,X2,X3,...Xn)

Donde:
           C= Medida del crecimiento
           X1,X2,X3,...Xn = Factores que afectan el crecimiento


Por otro lado, los factores genéticos van a determinar la máxima capacidad de crecimiento de una planta y pueden ser modificados por medio del mejoramiento genético, para darle al vegetal una serie de características que le permitan tolerar mejor las condiciones ambientales. El aporte de la genética a la agricultura ha sido muy amplio y vemos como cada día se liberan al mercado nuevos híbridos con alta capacidad de rendimiento, productos de mejor calidad, plantas con mayor amplitud de resistencia a plagas y enfermedades, de mayor eficiencia en el uso de nutrientes, con mayor resistencia a la sequía y a las condiciones de acidez de los suelos, etc.

La genética continúa con la posibilidad de seguir dando aportes significativos al desarrollo agrícola a través de la biotecnología, que permite la propagación clonal para la multiplicación rápida de plantas con características deseables; la obtención de plantas libres de virus; la producción de plantas haploides a partir del cultivo de granos de polen y anteras; la fusión de protoplastos procedentes de diferentes plantas para lograr la hibridación interespecífica. Otra vía importante está basada en recombinaciones del ADN para manipular directamente, en fitomejoramiento, el material hereditario. En el campo de la microbiología se suceden logros importantes en el desarrollo de nuevos tipos de microorganismos, especialmente bacterias y micorrizas, que en asociación con las plantas cultivadas o libres en el suelo, permitan una más eficiente fijación y utilización del nitrógeno atmosférico y del suelo, y de otros nutrientes esenciales. Directamente en plantas, la producción de organismos genéticamente modificados que han servido para mejorar las prácticas agrícolas en algunos cultivos, siendo uno de los más conocidos el de variedades de soya a las que se le ha incorporado el carácter de resistencia a los herbicidas del grupo de los glifosatos, facilitando el combate de malezas en este cultivo con su efecto directo en el mejoramiento de los rendimientos y en la disminución de los costos de producción. 

En relación a la planta, como centro de estos sistemas, podemos decir que la agricultura venezolana utiliza, con excepción de las variedades transgénicas, los mejores cultivares del mundo que se adaptan mejor a nuestras condiciones. En maíz tenemos cultivares, en su mayoría híbridos, propios y foráneos, con las mayores capacidades de rendimiento en nuestros sistemas; en sorgo granífero hemos desarrollado cultivares tan excelentes que hasta han sido requeridos por países vecinos para su siembra; en arroz me he llevado la sorpresa de que la Fundación DANAC está desarrollando híbridos, lo cual implica una tecnología bastante complicada y novedosa para mejorar la productividad de este cultivo, que se están sembrando en nuestras regiones arroceras con mucho éxito; en soya los persistentes agricultores de Portuguesa están abriendo lo que han llamado la “ruta de la soya”, en unas condiciones que siempre se han considerado difíciles para este cultivo pero con variedades creadas en UCLA y en DANAC, además de una variedad brasilera, que se muestran promisorias para este proyecto; en hortalizas se emplean las mejores semillas y cultivares con un buen número de híbridos, lo mismo ocurre con algunos frutos como melón, patilla y lechosa; en forrajes se han estado sembrando un gran número de cultivares, híbridos y variedades, cada uno ubicado en condiciones muy particulares por su adaptabilidad. Así como estos casos, podemos encontrar otros ejemplos del modernismo de nuestra agricultura en lo que se refiere a la planta como centro de los sistemas suelo-planta-clima. Leer mas...

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